LA NOCHE DEL ADIÓS. [POR: YOXI]

 

FOTO OFICIAL 2 DE YOXI

Yo lo quería mucho, él también me quería, a su manera claro, era hombre. Yo tuve la culpa de que muriera. Quisiera irme con él, sí, para estar juntos otra vez; en el cielo o el infierno, no me importa, sólo estar con él…

Ese día estábamos muy contentos, era nuestra primera Navidad juntos. Fuimos a casa de mis padres. Galo, mi gordo, iba bien arreglado y perfumado con su camisa nueva a cuadros; yo, estrenando un vestido azul brilloso y mis zapatos azules je, para que hicieran juego.

A él le gustaba tomar mucho, a mí también –para qué más que la verdad– aunque no tanto. Nos subíamos al coche o al de su amigo “el Flaco” y nos tomábamos caguama tras caguama, luego ellos se fumaban su motita, eso sí bien controlados, a mí no me gustaba la mota, pero como no se ponían locos, pues les daba chance.

Esa noche andaba en su juicio, no fumó mota, pero luego en la reunión, se le pasaron las copas, un poco, je. La cena estuvo chida, pero como estuvo mezclando chelas con ron, sidra, rompope… Luego se me puso agresivo con mi papá.

Empezaron a discutir no sé qué pendejadas, yo le dije:

–Cálmate gordo, mejor ya vámonos a la casa.

Él me decía:

–¡Chale pinche viejo mamón! ¡Se quiere pasar de rosca!

Yo le pedí que se calmara, que no le dijera así a mi papá. Finalmente no sé cómo lo convencí, nos salimos y nos fuimos.

Venía manejando muy rápido.

–Ya bájale gordo –le dije pero no me peló. Llegamos a la casa, discutimos y lo amenacé con irme si no se calmaba; se encabronó más y que me suelta un madrazo, se tambaleaba de borracho pero no soltaba prenda.

Yo corrí y me tiré a la cama a llorar, me dijo que el que se iba era él, dio la media vuelta y se salió aporreando la puerta, oí como arrancó el coche y salió chillando llantas…

Me quedé allí tendida en la cama, arrugando mi vestido nuevo, lloré mucho, me dio mucho sentimiento. Eran más de las dos de la mañana cuando me quedé dormida y aún no regresaba.

Luego, como entre sueños, oí el ruido de su coche, venía despacito y se estacionó afuera frente a la ventana, apagó el motor y abrió la puerta. Vi el reloj, ya casi eran las cuatro de la mañana. Que cabrón, pensé, seguro que se siguió de borracho y yo aquí de mensa…

Sólo quería que ya se le hubiera  pasado la muina, esperaría mejor al día siguiente que estuviera en su juicio para platicar, así que me volteé de espaldas a la puerta, me tapé con una sábana y me hice la dormida.

El giró la llave y abrió la puerta despacito, como no queriendo despertarme, entró y olía mucho a sangre y alcohol, se paró frente a la cama como viéndome, yo hice el ademán como de estarme despertando, volteé y en la penumbra vi solo su silueta.

Le pregunté fingiéndome tranquila, para no hacerlo encabronar más:

–¿Qué tienes gordo?

–Nada

–¿Te peleaste?

–No

Ya métete a dormir, mañana será otro día

Pasó un momento y no me contestó, luego dijo muy bajito como para que yo no oyera:

–Esto ya valió madre…

No le contesté, esperé que se metiera a la cama pero se dio la vuelta, y se salió otra vez. Antes de cerrar la puerta balbuceó un “adiós” bajito.

Cuando oí que arrancó el carro y se iba me eché a llorar de nuevo. Me dieron ganas de pararme corriendo, alcanzarlo, abrazarlo, besarlo, perdonarlo para que ya se acabara la pesadilla, pero no, me quedé ahí, sin moverme.

Al día siguiente, ya eran las diez y el cabrón no volvía, desayuné sola esperándolo. Me tocó una vecina y le abrí para saludarla.

–Buenos días doña Pita. ¿Cómo amaneció hoy?

–Bien señora, gracias.

–¿Y su señor?

–No está, ¿lo necesitaba para algo?

–No, sólo que vi anoche que traía su carro medio arrugado y como mi viejo es hojalatero, pues, ya sabe, la chamba escasea y él cobra barato…

–No supe que hubiera chocado, él no me ha dicho nada…

–Bueno vecinita, dígale por favor al señor que si quiere, mi viejo se lo arregla barato. Buenos días.

–Sí, gracias señora, buenos días.

Como a las once de la mañana llego “El Flaco” su cuate. Me asomé cuando oí el ruido de su carro parar, le abrí y entró, estaba muy serio.

Me dijo que lo perdonara pero que traía malas noticias, que Galo había tenido un accidente:

–¿Un accidente? ¡Ah Sí!, me dijo la vecina que el coche traía un golpe.

–¿Un golpe?, si el coche fue pérdida total…

–¿Cómo? Bueno eso me dijo la vecina hace un rato…

–Bueno, pero ese no es el problema, lo que pasa es que Galo falleció, yo pasaba por la carretera de regreso de la fiesta cuando vi su coche chocado en el camino, me paré para checar y sí, era él. Desbarató el coche, su cuerpo ahí estaba… Le hablé a su papá por teléfono y me quedé hasta que llegó y se hizo cargo. Ya está arreglando el funeral, yo sólo vine a avisarte Pita, lo siento mucho…

Me quedé muda de la impresión y se me salieron las lágrimas… Ya en el velorio, mi suegro se acercó y me dio la copia del acta de defunción, donde leí: Causa de Muerte: Lesiones en cráneo y tórax necesariamente mortales. Hora probable de deceso: Dos de la mañana. Mi gordo… aun así, vino a despedirse de mí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s