MAESTRO DIRECTOR [Ana Leticia Menéndez Molina]

 

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El pasado 15 celebramos el Día del Maestro, y efectivamente hay maestros muy buenos, buenos y muy malos. Mi relato será sobre los maestros malos, que cambiaron mi vida y la de mis compañeros.

–Buenos días maestro director –saludaban los niños al mismo tiempo que se levantaban de sus asientos.

–Buenos días, siéntense –responde el maestro director.

–Les vine a recordar que con motivo del Día del Maestro, tendremos el festival el próximo viernes. Vendrá el señor Gobernador, el director de Educación y altos funcionarios del gobierno. Por tal motivo todos los alumnos deberán de estar perfectamente uniformados, peinados, con zapatos limpios, y alguno de ustedes dirá el mensaje de bienvenida, dará las gracias y de este salón será la escolta, y quiero que se luzcan al hablar y expresarse.

El maestro director se acercaba a mí, y con su dedo índice clavándolo en mi clavícula izquierda me dijo:

–Serás tú Ignacio, quien dé la bienvenida.

Camina hasta Virginita y le dice:

–Y tú serás quién dé las gracias y la despedida –clavándole el mismo dedo índice donde empieza la espalda, debajo del cuello.

Yo desde mi lugar pude ver las lágrimas de Virginita. He notado que le tiene miedo, pavor diría yo. Hoy a la hora del recreo le preguntaré.

–¡¿Me oyes Virginia?!

–Sí –respondió Virginita con voz muy tenue.

–¿Sí qué? –exclamó el maestro director.

–Sí maestro director –respondió Virginita, y el dedo seguía bajo su cuello.

–Mañana pasaré a darle a cada quien instrucciones de lo que dirá y cómo lo hará.

Se voltea para hablar con el maestro Ángel, le da indicaciones y sale del salón.

El maestro Ángel, que como su nombre lo dice, es nuestro Ángel y protector, le dice a Virginita:

–¡Señorita Virginia, ¿ya se siente mejor?

–Sí, maestro. Gracias.

–Jóvenes, aprovechen ahora que viene el Sr. Gobernador y el director de Educación para lucirse en sus discursos, para expresarse bien y con elocuencia.

Al salir de la escuela le pregunté a Virginita, pero ella no me dijo ninguna palabra.

Empezamos a ensayar para el festival. Los oradores y la escolta ya van con adelantos.

Todos los alumnos estamos muy nerviosos y en completo pánico. El ser visitados por las autoridades nos pone muy nerviosos.

Y comienza el festival en punto de las 5:00 pm.

Por las calles se ven las camionetas de las autoridades que nos visitan, también vienen los medios de comunicación y algunas difusoras de radio local. Será un gran festival y una oportunidad para nosotros, en especial para mí.

Todo comienza a las 5:15 de la tarde. Los alumnos ya tomamos posición en el patio central. Hay padres de familia y mucha gente de visita.

El maestro director saluda a todos los de la mesa de honor y el profesor Ángel es el maestro de ceremonias, Y doy la bienvenida y después de la escolta y la actuación de la banda de guerra, siguen los bailables, hasta ahora todo ha salido muy bien.

El maestro Ángel llama a Virginita para que dé la despedida y las gracias por la visita.

Virginita perfectamente bien uniformada, pero un semblante muy triste comienza a dar las gracias, diciendo:

–Señor Gobernador, director de Educación y personas que nos acompañan, me es muy grato darles las gracias por todas las cosas que nos han mandado a nuestra escuela JUSTICIA Y LIBERTAD, pero yo quisiera hacerle una petición muy especial… –y le pregunta al señor Gobernador– ¿Puedo?

El señor Gobernador se levanta, se acerca a ella y cariñosamente le pasa el brazo y le dice:

–Claro que puedes hacerme una petición ¿Cómo dijiste que te llamas?

–Virginia, pero todos me dicen Virginita.

–Entonces dime Virginita, ¿qué es lo que tú deseas?

–Quisiera una guardería aquí en la escuela.

–¿Cómo? ¿Una guardería aquí? Pero esta es una secundaria, no podemos tener una guardería en una secundaria. ¿No es así director de Educación?

Continúa Virginita.

–Señor Gobernador y director de Educación, tenemos varias niñas compañeras nuestras que salen embarazadas y muchas tienen que regalar o dejar a sus hijos en los orfelinatos y yo no quiero que eso me pase a mí y a mi bebé, porque no podemos cuidarlos o en nuestras casas nos botan por salir embarazadas, y son los maestros Enrique, don Luis y el maestro director quienes abusan de nosotras y hasta de los niños.

“Me atrevo a decir esto porque ya tengo cuatro meses de embarazo y le he dicho al señor director que me ayude y me ha amenazado si digo algo. Y este es el momento y la oportunidad.

“Hemos sido abusados constantemente en el cuartito que es enfermería, sin ninguna piedad. Han sido abusados hasta los niños, y nadie nos da la ayuda, tenemos pruebas para acusar pero tenemos miedo.

“El maestro director me ha amenazado constantemente y ya no puedo más, quiero a mi bebé y quiero que mis compañeras tengan a sus bebés y podamos seguir estudiando y tener una mejor calidad de vida. ¿Será posible que ustedes nos ayuden?”.

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