CAMINA DESNUDA LA MARGARITA [Raúl R. Dzul Paredes]

foto Raul

 

Ante la certeza de no contar con posibilidades de ganar la contienda electoral, Margarita se “baja”, según dice, para “dejar libres” a sus seguidores de optar según sus preferencias. Sumó a sus dichos la inequidad o falta de piso parejo para competir de igual a igual. ¿Le debemos creer a estas alturas del juego?

Parecen las conclusiones de una persona que entra al terreno de la política sin conocer los vericuetos, topes y atajos que entrañan. No parecen las ideas de alguien que ya vivió uno de los escenarios más turbios de cuando su esposo usurpó el poder.

No parece de alguien que ya vivió en Los Pinos y por lo mismo con una visión privilegiada de los juegos del poder.

Po eso, miente Margarita en sus motivaciones para bajarse de la contienda, como igual mintió para subirse.

Razones tenemos para pensar que es la ambición, alimentada o no por su esposo, el resorte que la empujaba a pelear por una posición que a lo largo de su campaña evidenció no poseer las virtudes, al carecer de un proyecto e ideas novedosas que afrontaran los viejos y nuevos problemas del país.

Su insuficiencia de capacidades para problematizar los temas y proponer soluciones, así como la encomienda de reivindicar la fallida gestión de Calderón, propició que emergiera la verdadera Margarita; lo que  vaya, la orilló a que caminara desnuda como en el cuento del rey que desfilaba con ropa de tela inteligente.

Pero hizo pasarela hasta que sus patrocinadores le gritaron ¡La candidata camina sola, va desnuda de gente! ¡Baja!

Y claro que se bajó. No vemos valentía en esto.

Los dueños del dinero necesitan su 3 o 4 por ciento para intentar sumárselo a cualquiera de sus dos candidatos. Ella no quiere dárselo a su verdugo. Después de todo piensa que algo le tiene que quedar de capital, porque ahora sueña con ser la líder de la oposición. Sueños que por supuesto le están alimentando los mismos que la cultivaron convenciéndola que podría ser Presidenta.

No es mucho lo que había juntado; ni siquiera creo que les importe eso, porque la idea es que suene, truene, como si fueran millones, muchos millones.

Todavía no sabemos si sus promotores la van a convencer para que juegue un nuevo rol y desde ahora la pretendan investir con aquella figura para socavar al rival.

Es cierto que el dinero manda, pero quizá le quede algo de dignidad y vergüenza. Pronto lo veremos.

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