SOÑÉ CON MAMÁ [Rita Elena Vàzquez Peña]

 

Anoche soñé con mi mamá. Fueron momentos muy hermosos, volví a sentir ese amor incomparable, ese calor especial que sólo una madre transmite.

Me preguntó cómo me va… le dije que ahí voy, intentando ser mejor madre cada día, que igual que ella me mortifico mucho cuando mis hijos se enferman y que también me ha tocado no dormir por cuidar que no se les suba la calentura.

Le he contado que muchas veces me las he visto negras por los problemas económicos y que me molesto, como ella lo hacía, por la incomprensión de los hijos cuando no ayudan lo suficiente en los quehaceres de la casa.

Que ahora la comprendo perfectamente en todo, porque ya sentí lo que es un corazón lacerado por alguna inconveniencia con la pareja e hijos y que duelen más las palabras o actos que los golpes en las rodillas al caerme a mitad de la calle.

Le platiqué igual que me hace mucha falta cuando me encuentro en alguna disyuntiva en la que necesito consejos o palabras de aliento y que he deseado con todas mis fuerzas que regrese para abrazarla sin soltarla nunca, por miedo a que se vaya otra vez.

Le he confesado que muchas veces pensé que no me quería porque siempre andaba llamándome la atención, pero que ahora que soy madre comprendo que lo hacía por mi bien y por el miedo natural que tenemos las mamás a que a les vaya mal en la vida a nuestros hijos, pero que ella también reconocía, y ahora igual yo, que debemos dejar que se aporreen por sus decisiones porque eso ayuda a que crezcan y sean autosuficientes.

En mi sueño, que creo duró toda la noche, ella sólo me escuchaba y sonreía, me abrazaba y besaba… me aconsejó y también llamó la atención, para no perder la costumbre.

Yo estaba feliz, desperté con una sonrisa y un sentimiento en el corazón que no puedo definir, sensación que me ha durado todo el día y que así quisiera que siga siempre.

Creo que ese sentimiento es el verdadero amor, mismo que ni la muerte ha podido acabar. Sé que algún día mi madre y yo nos reuniremos nuevamente y para esa vez la abrazaré libremente, sin miedo a que se vaya de nuevo.

Que Dios bendiga a todas las mamás en su día y siempre. Un abrazo y oración hasta el cielo para mi inolvidable madre y para todas aquellas que la acompañan.

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