Y OTRA VEZ NICARAGUA ES NOTICIA. LAS REFORMAS AL INSS FUERON EL DETONANTE

 

 

Por Paloma de la Paz.-

 

“¡Ay Nicaragua Nicaragüita!”, así dice la canción de Carlos Mejía Godoy, el cantautor y recopilador folklórico de Nicaragua más conocido internacionalmente.

Todo empezó el 17 de abril del año 2018, con una publicación en La Gaceta, diario oficial, que hace el Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS) sobre Reformas respecto al aumento de las tasas de INSS patronal del 19% al 22.5%; la cotización mensual deducible del salario de los empleados del 4% al 7%; y que por primera vez los jubilados deben pagar 5% deducible de su pensión por gastos en salud. Los nuevos jubilados recibirán 70% de su salario promedio mensual contrario al 80% anterior.

Todas son orientaciones del FMI (Fondo Monetario Internacional) al gobierno de Daniel Ortega (presidente) y Rosario Murillo (vicepresidenta y además esposa del presidente), para salvar al INSS de una inminente quiebra para el año 2019. Todo fue mantenido en secreto porque en cuatro años de superávit pasó a déficit financiero.

De esta manera el golpe es a 708,770 trabajadores formales. Según el anuario estadístico del INSS de 2017, de las 35,055 empresas registradas en el Seguro Social, 1,165 (3.32%) corresponden a grandes empresas; 3,506 (10%) son medianas y 30,384 (86.68%) son pequeñas, es decir que el impacto más fuerte lo registrarán mayoritariamente los pequeños negocios y empresas familiares, muchos de los cuales apenas sobreviven.

A esto se agrega que 75 mil desempleados o trabajadores por cuenta propia que deciden pagar un seguro facultativo aumentan su cuota de 18.25% a 22.25%. y que todo este aumento es gradual en tres tandas: 1% en julio 2018, 1% en enero 2019 y 1.5% en enero 2020. Tal como la prueba de la rana en agua caliente que al inicio patalea y después se va acostumbrando al aumento gradual de la temperatura hasta considerarla normal y muere.

La Población despertó el miércoles 18 de abril comentando las nuevas orientaciones del Gobierno. Entonces se traduce en reuniones en las universidades para empezar protestas por estas reformas, porque estudiantes tienen padres, abuelos, abuelas y al graduarse requieren de llevar su vida como una persona normal con trabajo, viajar, casarse, tener hijos.

Las preguntas son: ¿Los futuros profesionales encontrarán trabajo? ¿Habrá empleadores dispuestos a crear nuevas plazas de empleo? La lógica nos dice lo contrario, el resultado bajará la calidad de vida de la familia.

Las grandes empresas son pocas y la gran mayoría trabaja con el pago por producción por día bajo el régimen de zonas francas (tienen privilegio sin pagar impuestos por crear plazas de empleo aunque sean temporales, así el gobierno Ortega Murillo mitiga las necesidades de las familias).

Las plazas de trabajo ya están ocupadas, la tendencia de los empleadores sería reducir personal en empleos fijos por la incapacidad de sostener salarios y contratar outsourcing para limpieza, seguridad, mantenimiento de equipos y local.

A esto agregamos que en marzo 2018 el Ministerio del Trabajo subió el salario mínimo y que para cubrir la canasta básica actual para una familia promedio de seis personas se necesitan al menos dos salarios.

Comenzaron con una marcha pacífica el jueves 19 de abril por la tarde y aparece la Policía Nacional tratando de contenerla persiguiendo a los inconformes por las calles, disparándole a un grupo de jóvenes menores de 30 años que estuvieron aspirando gases lacrimógenos, empezaron a buscar piedras para defenderse y a huir buscando refugio en los edificios universitarios, donde, por aquello de la autonomía, la Policía tiene limitado su ingreso, pero llegando hasta las puertas de las instituciones continuaron los disparos y las bombas lacrimógenas.

Resultado: aparecen los primeros muertos en las calles heridos con balas de goma, de escopeta y de arma de fuego, todas dirigidas al pecho y la cabeza.

Corrieron y corrieron, siendo algunos alcanzados por policías sin dar razón por ellos, por lo que fueron reportados como desaparecidos. Los golpearon, los raparon, los desvistieron, les robaron y ante la presión social los afortunados fueron liberados después de tres días sin ceremonia.

Para negarlo, la solución práctica fue dejarlos en la carretera con la cantidad mínima de dinero suficiente para que regresaran en transporte colectivo.

Y los infortunados han aparecido muertos en el Instituto de Medicina Legal, registrados como desconocidos.

Y todavía la lista de desaparecidos falta completarla. Sus familiares los buscan, están reportados en los organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos.

Y la naturaleza también respondió con sismo de 5.5 de la escala Richter en el océano a 20 km de Jiquilillo, Chinandega, al noroeste del país, y la pequeña erupción el mismo día del volcán activo más alto de Nicaragua, el San Cristóbal.

La respuesta del Gobierno fue la represión. Sacó del aire a cuatro canales de televisión. La opción: seguir transmitiendo analógicamente aunque con poco alcance y transmitir en vivo en Facebook. Mencionar que los grupos minúsculos de protestas realmente eran delincuentes.

Empezaron saqueos de supermercados, la población filmó los momentos en que ingresaban, la misma población se dispuso proteger aquellos que aún faltaba saquear.

Los bomberos asalariados del Gobiernos tenían prohibido auxiliar incendios y las ambulancias de los hospitales salir a prestar sus servicios. Las evidencias están, la tecnología impide ocultar información.

Los diputados hicieron una protesta en el Hemiciclo por la Paz, todos los carteles están escritos con misma letra y misma frase.

Todas las convocatorias de reunión se hicieron por las redes sociales. Aún hoy 26 de abril está ocupada la UPOLI (Universidad Politécnica de Nicaragua). Fueron cuatro días, del 19 al 22 de abril, en zozobra, muy difícil, todo el país paralizado, a la expectativa.

El lunes 23 de abril una marcha pacífica organizada en todas las cabeceras departamentales, donde el color es la bandera nacional azul y blanco, vestidos de camisetas blanca o negras por el luto.

Reportan los organismos de Derechos Humanos 16 desaparecidos y 63 fallecidos. El dato oficial son 10 fallecidos, ningún detenido.

Un partido político tiene delincuentes para mantener ocupada la universidad. Tristemente: “Y otra vez Nicaragua es Noticia”.

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