¿QUIÉN ES EL MEJOR CANDIDATO? (Por: Vanessa Padmir)

FOTO OFIC DE VANESSA

Creo que los seres humanos tenemos una extraordinaria habilidad para proyectar en otros lo que no deseamos ver de nosotros mismos.

México hoy vive un año electoral y eso pone el escenario perfecto para enfrentarnos unos contra otros, siguiendo la inercia de los mismos que criticamos tanto: los políticos. Así que henos así, usando nuestras redes sociales para mofarnos de los que no piensan como nosotros, para hacer escarnio de los errores ajenos, para culpar, criticar o hasta pelear con otros mexicanos, que, como nosotros, gustan de usar sus redes para desahogar, en mucha o poca medida, lo que no nos atrevemos a decir en realidad. ¡Exactamente igual que los políticos!

El problema es que se nos está olvidando algo esencial: el pleito no es entre mexicanos, es entre los que ambicionan beneficios que no compartirán con sus votantes. ¿Por qué adjudicarnos una afrenta de la que nunca saldremos ganadores?

¡Abramos los ojos! Y abrámoslos bien, los políticos son tan mexicanos como tú o como yo, siguen inercias, tendencias y patrones que también compartimos en este mismo inconsciente colectivo. Si los tildamos de corruptos, rateros, impreparados es porque algo de eso hay en nosotros… no, ni te ofendas, veámoslo objetivamente: los grandes problemas de este país no nacieron por generación espontánea. Su origen puede ser desde hace muchas generaciones pero continúan vigentes porque tú y yo los seguimos creando.

Te cuento algo personal: un día fui al banco, di dos vueltas sin encontrar un lugar para estacionarme “cerca”. En el borde de mi desesperación apareció un gentil viejito que me preguntó: “¿No se tarda mucho seño?”, mi respuesta inmediata fue “no” (¿digo, quién se quiere tardar en un banco?); entonces amablemente me ofreció un lugar de las oficinas que vigila. “Ya nomás le encargo el chesco”.

Mi primer pensamiento fue un sí, es fácil, él me resuelve un conflicto de tiempo, yo le resuelvo un conflicto de dinero. Hasta barata me salió la solución. Fue hasta después que me di cuenta que estaba cometiendo un acto de corrupción, y si 100 millones de mexicanos hacen lo mismo que yo cada día… ¡voilá!, obtenemos la causa de la corrupción nacional.

Seguimos una inercia por una razón simple: ¡No nos damos cuenta! Lo que hablas de los candidatos presidenciales en realidad habla de ti… Cada vez que señalas con un dedo, ¡tres te señalan de vuelta!

Propongo que nos comportemos a la altura, respetemos la opinión contraria, no se trata de que los otros tengan razón o no, sencillamente están hablando de su propia historia, de sus ideales o de sus miedos. No hay candidato “bueno”, me puedo o no sentir representada por él, pero cada quién decide por quién y estará en lo correcto.

Ninguna propuesta es perfecta, todas tienen sus puntos flacos, igual que tú o yo. No hay presidente que pueda asegurarte una mejor vida, porque el dueño de tu vida sólo eres tú.

Si crees que la educación de este país está mal, empieza por educarte tú (lee, toma un curso de algo que no sepas, viaja, actualízate); si crees que este país es inseguro, sonríe, saluda, acércate al distinto, ayuda, colabora, haz equipo, crea redes; si crees que la pobreza aqueja a la nación, mejora tu economía, invierte en tu educación financiera, ahorra, dona, sirve, propón, crea tu propia abundancia.

Yo también haré mi parte: dejaré de hablar de un candidato o de otro, es verdaderamente inútil, porque de nada sirve hablar de los demás, la única persona a la que yo puedo cambiar soy yo.

Evitaré estar embarrando de lodo a los candidatos contrarios, especialmente en tu muro y me salgo de toda discusión política, que por cierto es inerte, pues tus y mis ideas no son nada, hasta que no las llevemos a la acción.

Me sumaré al ganador, sea quien sea, porque así se aprende a perder y a ganar, a ceder y a negociar, pues al final mi voto real es por México. ¡Elijo a México! ¡Elijo la paz! ¡Me elijo a mí!

Yo no sé quién va a gobernar los próximos seis años, lo que sí sé es que saldré adelante como lo he hecho en años anteriores, con, sin y a pesar del gobierno. ¿Pues qué no todos estos años hemos aprendido a hacerlo?

*Coach en Desarrollo Humano

Coaching, blog, cápsulas, radio, medios

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