ME HE DIVORCIADO DE LA MUSA

 

 

Por Luis Chay Chuil.-

 

Estos días la musa de la lectura y la inspiración me han castigado con el látigo de su indiferencia, más bien es lo contrario, de modo que no se me ocurre algo interesante que comentar, aunque hay mucho de dónde pero no me llama mucho la atención, porque el tema de las campañas está hasta en la sopa.

La verdad que no le dedicaré tiempo, por ahora, a eso de lo que muchos hablan y les quita el sueño e incluso los lleva a enfrentamientos que no valen la pena, pues al final de cuentas se quedan en las mismas, pues los que libran la batalla para dizque ocupar el lugar de honor de “representar” al pueblo pactan beneficios personales y sólo atiborran con sus spots y miles de promesas.

Vana ilusión es lo que quedará después de estos días, que la verdad ya deseo que pasen lo más pronto posible, ya que únicamente es una batalla de economías y egos, en la que el dinero que se invierte no es de ellos, sino del pueblo y proviene de los impuestos que pagan hasta por comprar un chicle.

Como no quiero dañar mi vaso biliar, mejor no sigo, pero no sin antes comentar que pueden prometer el sol y las estrellas y colocarlos a mis pies, pero no me conmoverán, pues desde hace mucho he sido libre de ejercer de la mejor manera mi sufragio y el próximo primero de julio no será excepción. Espero que también usted haga lo mismo.

Así que para que no parezca que he desahogado mi coraje, mejor aquí va lo que me dicta la mente y escriben mis lentas manos con el teclado. Espero les guste, si no, al menos ya lo escribí…

Los malos entendidos son muy frecuentes en la vida, alejan de personas. Crean conflictos innecesarios, hieren, pueden llevar al desamor y la ofensa. Hay que reconocer que no siempre se formulan bien algunas preguntas que se hacen.

La claridad en lo que se piensa, quiere y espera en ocasiones no se da. A veces se cree que los demás saben por dónde uno quiere ir, pero hay que aceptar que el silencio se puede interpretar de muchas formas. A veces el enfado no deja ver claro muchas cosas.

Los malos entendidos alejan incluso de las personas a las que más se quiere porque se juzgan mal sus gestos, silencios, palabras, acciones y omisiones. Se pone en el pensamiento de otros deseos que no existen, lo que no hay en sus motivaciones e intenciones, supuestamente ocultas.

A veces es necesario aclarar las cosas para evitar un daño mayor. Detenerse, aclarar, preguntar, guardar silencio, escuchar mejor. ¡Qué sano es preguntar antes de hablar de más, antes de sentirme ofendido! Las palabras no son unívocas. Cuánto hay que cuidar las palabras que se dicen y las que se callan.

Una frase no siempre significa lo mismo, depende del lugar de la coma, de la forma como se expresa, de los gestos corporales que la acompañan, de quien la escucha. En ocasiones no se sabe interpretar bien lo que se quiere decir y no siempre se logra decir lo que de verdad se siente y piensa.

La confianza es pilar de toda relación, es la base del amor. Confiar en lo que se piensa, se siente, en la verdad, en la sinceridad, en el amor.

Quizá se haya perdido la confianza en alguna persona, que alguien haya defraudado, pero no hay que perder de vista que la desconfianza cultiva la ira, la rabia, el rechazo, los malos entendidos y los prejuicios.

Confiar no es saber todo sobre alguien, sino no necesitar saberlo. Si se confía se dejará de mirar con lupa todo lo que la otra persona hace. No se le controlará. No se intentará saber todo lo que piensa y hace. No se dudará de ella, ni de sus palabras, se creerá en su bondad, en sus buenas intenciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s