DESEMPLEADO (Por: Ana Leticia Menéndez Molina)

foto analeti

 

Desempleado, así me quedé hoy en la tarde. Al terminar mi trabajo a las 18:00 horas, me informó la contadora que estaba desempleado, me dieron las gracias y una liquidación de acuerdo a la ley, todo muy bien, pero yo desempleado.

Salí de la oficina sin mirar atrás, pensando en qué haría a partir de ahora, cómo le diría esto a Fanni. Aun cuando yo sé lo inteligente que es ella, de todas maneras es un problema que tengo que afrontar.

Pensando en qué hacer, seguí saliendo de casa a la misma hora; traté de hacer mi vida normal durante los siguientes tres días, y ya un poco más sereno y seguro le comenté a Fanni que estaba desempleado.

Ella muy amorosa me abrazó pasando sus brazos por mi cuello y me dijo:

–Raúl, amor mío, déjame volver a trabajar. Así nos conocimos, yo trabajaba en un despacho de abogados, quizá sea hora de que yo regrese a formar parte de una firma, y te toca descansar unos meses, y ya luego con la mente despejada, y más tranquilo, vuelves a la lucha diaria. ¿Qué te parece amor? –me dijo Fanni entusiasmada y sonriente, con esa hermosa sonrisa que me desarma.

–No es mala la idea de que retomes tu profesión, pero no quiero estar de vago. Enséñame los tejes manejes de la casa y déjame ayudarte, siempre quise ser chef, podría cocinar y hacer otras cosas.

–Ahora sí iremos al gym juntos y a esos paseos en bicicleta –dijo entusiasmada.

–Sí, le respondí a Fanni y le prometí que así lo haríamos, empezando el próximo lunes.

Una tarde esperando a Fanni que regresara de su trabajo, me serví una taza de café y empecé a lavar la ropa. Tuve que tomar el instructivo de la lavadora, confieso que ni eso sabía hacer, y pensé en comprar unas dos o tres lavadoras y empezar un negocio.

–¿Y dime amor, ¿qué te parece que yo comience una lavandería de ropa? No hay en la colonia, puedo dar servicio de recolecta y entrega de ropa.

–Se oye bien Raúl, me parece buena idea.

Al cabo de unos meses ya dominaba la colonia, venían de otras colonias cercanas y ya tenía cinco máquinas. Cerré parte del garaje para ampliar mi lavandería “La Burbuja Feliz”. Me hice amigo y confidente de varios clientes que a la vez comentábamos cosas de hombres y platicaba amablemente con las damas también, intercambiando recetas y secretos para el blanqueo de cuellos, puños y calcetines.

En una ocasión, al Lic. Alberto Soler, que me deja su ropa a lavar cada jueves a las 8:30 antes de irse al trabajo y la recoge los lunes por la tarde, al entregarle la ropa le comenté:

–Alberto, le empaqué su ropa como siempre, pero a la blusa de su esposa le puse un cubre polvo para que no se arrugue (es una blusa muy peculiar de lino japonés, de tono verde pastel que el bordado forma las letras de un nombre FANNI, con I latina y no Y griega)

Él se acercó y me dijo en voz baja:

–Yo soy soltero, esta prenda es de una gran dama, la dejó en mi casa una tarde de pasión y cuando le propuse volver a vernos me dijo: “No Alberto, te dije que era casada, amo a mi esposo, soy muy feliz con él, sólo quise probar qué se siente en una relación fuera del hogar”. Y nunca me aceptó otro día de amor. La respeto y admiro, hoy somos muy buenos amigos.

Al alejarse el Lic. Alberto Soler, recordé que una vez le fui infiel a Fanni con una dama que me dijo exactamente lo mismo, y que hoy es una gran amiga.

Fanni siempre sospechó de mi infidelidad, pero en su inmensa inteligencia, nunca me reclamó.

Esta noche la amé con todas mis fuerzas y me juré amarla así por siempre para que nunca imagine que otro hombre la pueda amar más que yo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s