HUMILDAD ¿SINÓNIMO DE TONTO?

 

 

Por Luis Chay Chuil/

 

En la vida diaria se tiene contacto con gente en quienes se puede distinguir actitudes diversas o formas de afrontar situaciones o en su forma de relacionarse con los demás. Ahora se me ha ocurrido reflexionar respecto a una cualidad que a veces es tomada a broma o se le tiene en un mal concepto y lleva a tener reacciones que ¡nada que ver…!

 

En la publicidad, series de televisión y películas, al humilde se le suele presentar como el ingenuo, alguien a quien es fácil tomarle el pelo, estigmatizado como el nerd (quien estudia mucho y se distingue más por la aplicación que por el talento). Es una imagen que de entrada nadie quiere adoptar.

 

Se le cataloga como alguien que no consume marcas, no se impone, no brilla por nada, pasa desapercibido, no hace la competencia en el trabajo porque no tiene ambición y es fácil aprovecharse de él sin que lo note.

 

Ese perfil de supuesto humilde más bien suele estar con la cabeza gacha, una media sonrisa de bondad angelical y nunca levanta la voz. Vaya que es un error este concepto. Un auténtico humilde procura conocerse a fondo, sabe cuáles son sus puntos fuertes y débiles. Si se somete a una evaluación de selección llena sin titubear los renglones de debilidades, aptitudes, fortalezas y obstáculos. Se tiene tomadas las medidas.

 

Quien cultiva esta cualidad es consciente de sus limitaciones, pero a la vez tiene clara la idea de cómo son las personas: nadie es perfecto, todos son mejorables si quieren. Quiere ser mejor, así que pondrá los medios para serlo. Ahí está una diferencia importante con el orgullo, una actitud que no deja asumir los defectos; y con el pesimismo, que no hace por mejorar.

 

Valga la comparación de la humildad con el bambú: en apariencia es frágil, delgado y en apariencia poca cosa. No hace sombra a nadie; sin embargo, crece, oxigena el ambiente y es flexible.

 

Alguien que practica la humildad crece, se enriquece con valores en el terreno familiar, personal, laboral… Siempre busca cómo mejorar y tira de sí misma hacia arriba. Oxigena el ambiente al crear a su alrededor una buena conversación pública, es buen ciudadano, mejora su calidad de vida y la de las personas que lo rodean.

 

Es alguien flexible, porque cuando llega un vendaval y hace que muchos árboles se rompan y crujan, el humilde, al igual que el bambú, se orienta de tal forma que deja pasar la tormenta y sigue en pie. Claro que la nota y es consciente del problema, pero su fortaleza está en hacer un esfuerzo para adaptarse al cambio sin perder la raíz ni el tronco.

 

¿Quiere saber algunos tips más acerca de la humildad? Espere la próxima entrega…ta ta ta chan… Esto es como las telenovelas o una película de suspenso. No coman ansias ni las uñas de la emoción.

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