LA RULETA, EL 20 NEGRO

 

 

Por Ana Leticia Menéndez Molina/

 

Ella me hizo un gesto de amenaza cuando yo revisaba su celular.

En realidad no dudo de su amor, lo que sucede es que perdí una apuesta con Luis, y él podrá enamorarla, le hablará en cualquier momento, si es que no lo ha hecho ya.

Al fin, fue lo pactado.

 

Todo comenzó cuando Luis y yo jugábamos a la ruleta. Él siempre apuesta al 20 negro, y poco a poco me fue ganando y en un momento lo perdí todo.

En la última partida, ya casi al recoger todas sus ganancias le grité:

 

–¡Vamos maricón juguémonos el todo por el todo! Te apuesto todo ese dinero por la última vuelta a la ruleta…

–Pero tú ya no tienes más dinero para apostar. ¿Qué perderías? –me dijo.

–¡Ah cómo no! Tengo a Sofía. Tú siempre la has deseado; yo me he dado cuenta cómo la miras y le sonríes, siempre queriendo ser amable y servicial con ella. ¡Anda maricón, vamos!, ¿acaso tienes miedo de perder? Ésta es tu oportunidad…

–De acuerdo –asistió bajando la cabeza, me miró fijamente y me dijo:

–Apuesta primero tú.

Me reí muy nervioso, y yo le aposté al 20 negro.

¡Zaz! Y la perdí para siempre…

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