AMANECERES.

Poema por Wilberth Bermúdez Chavarría.

Era una noche preciosa

y tan clara como el día.

Apenas oscurecía

en esta ciudad hermosa.

 

En el cielo se observaba

el brillo de las estrellas;

la luna junto con ellas

la pradera iluminaba.

 

Corría arrogante el río

como serpiente de plata,

entre montes escarlatas

bañados por el rocío.

 

Las montañas ya dormían,

en silencio estaba todo,

parecía en cierto modo

que ahí nunca oscurecía.

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