UNA AMIGA ESPECIAL.

Autora: Rita Elena Vázquez Peña.

Cuando era niña, sobre todo en las épocas decembrinas, acostumbraba salir al jardín de mi casa para observar el cielo. Podía pasar horas y horas admirando las estrellas sin cansarme, pero mi mamá, preocupada por mi frágil salud y por la humedad, siempre salía a buscarme llamándome la atención:

“¡Helena, entra a la casa! La noche está muy helada y te va a dar un resfriado; luego, no quieres tomarte las medicinas y mucho menos que te inyecten y la que pasa las malas noches cuidándote, soy yo!

Yo, embelesada contemplando el manto estelar, ni caso le hacía, sólo quería seguir disfrutando de aquel espectáculo que la noche me brindaba: Un cielo estrellado en el cual las protagonistas tenían una lucha constante en ser la que más brillara, para gozo de mis ojos… además, me encantaba respirar esa humedad decembrina, el aroma de árboles de pino, verdaderos regalos para mi olfato, observar las casas adornadas con brillantes luces y, como colofón , escuchar aquellos populares villancicos navideños.

Casi a diario, la escena se repetía: mi madre con su letanía de recomendaciones para cuidarme de los resfriados y yo, embelesada observando las estrellas y todo aquel hermoso entorno propio de la época.

Los años pasaron, las personas también, unas presentes, otras, tristemente, no…

Una noche, luego de terminar mis quehaceres del hogar y dejar a mis pequeños durmiendo, salí al jardín a tomar un respiro y continuar la añeja costumbre de observar las estrellas. De pronto, algo extraño sucedió: de la nada, alguien se acercó a mí. Se trataba de una mujer varios años más grande que yo, portaba vestido dorado, largo cabello azabache, rostro reluciente en donde resaltaban unos hermosos ojos negros con pestañas tupidas y largas. Su nariz era perfecta y tenía una boca pequeña la cual abrió para sonreír y decirme:

“Hola amiga, ¿cómo estás? Quiero presentarme, mi nombre es Josefina, pero dime Fini. Ya tiene mucho que te observo y quiero preguntarte ¿qué tanto miras al cielo, acaso buscas algo?”.

Yo sonreí y extendiéndole la mano le dije: “¡Hola! Mi nombre es Helena, mucho gusto, no me había dado cuenta que estabas acá, no te vi llegar. Qué casualidad, te llamas igual que mi madre, que en paz descanse… Respondiendo a tu pregunta, siempre observo el cielo porque me encantan las estrellas, yo creo que tienen vida, porque brillan mucho. De niña pensaba si no se cansaban de estar toooda la noche acompañando a la luna”.

Fini soltó una carcajada y me dijo: “¡Ay Helena!, tienes mucha imaginación… Pero reflexionando, yo igual creo que las estrellas tienen vida y con su luz, alegran la existencia de las personas”.

Recuerdo que esa noche Fini y yo platicamos mucho sobre nuestros sueños e ilusiones, reflexionamos sobre el presente y la esperanza de reencontrarnos con los seres amados que se adelantaron hacia la vida eterna. Las horas pasaron durante la hermosa charla entre mi nueva amiga y yo.

Casi amanecía cuando la cara reluciente de Fini se puso triste al decirme: “Amiga, tengo que irme, sólo pedí permiso para un rato y me quedé mucho tiempo contigo, creo que me van a regañar”.

Yo, extrañada, pensé que ya estaba grandecita para pedir permiso y que además la regañaran, pero respeté su sentir y le pregunté cuándo podríamos platicar de nuevo. Saber el rumbo en que vivía porque nunca la había visto por la colonia.

Fini dibujó una sonrisa en aquel rostro tan hermoso -que hasta ahora recuerdo aunque hayan pasado algunos otoños- y me dijo: “Cuando quieras verme de nuevo, sólo tienes que mirar hacia el cielo, brillaré tanto, que ni todas mis hermanas podrán superarme. Mi luz serán miles de sonrisas y bendiciones para ti”.

Diciendo esto, me dio un cálido e inolvidable abrazo y luego desapareció dejando una estela radiante y un entrañable amor en mi corazón.

Está por demás decir que cada noche, hasta el día de hoy, aquella amiga es la más reluciente de todas porque me cuida y sonríe para mí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s