LOS ADOLESCENTES UN RETO

 

 

Por Luis Chay Chuil

 

Varios años tuve oportunidad de estar al frente de una institución que brindaba un hogar sustituto a niños rescatados de ambientes familiares desfavorables. Años después se me ocurre compartir algunos conceptos de la convivencia con adolescentes, pues varios de esos con quienes conviví atravesaron por esa etapa de la vida.

 

Comprender al adolescente es un reto para muchos adultos, sobre todo para sus padres. Su hijo deja de ser un niño y, en parte, se ve obligado a dejar de lado aquellos aspectos que le identificaron durante su infancia. Les toca adaptarse a los comportamientos, creencias y valores que consolidarán su individualidad como adulto.

 

Para ayudarles a forjar su personalidad, a crecer en autoestima y constituirse en adultos respetuosos, tolerantes y solidarios, los adolescentes requieren la comprensión y sensibilidad de los adultos que les rodean en este momento clave de su vida.

 

Educar en la afectividad a los hijos es un asunto importante. Supone ofrecerles una afectividad serena y equilibrada que repercutirá en su desarrollo humano, intelectual, académico, social… y religioso.

 

Hay que conocer a los hijos y aceptarlo tal como son, aprovechar sus contradicciones y capacidades para enseñarle partiendo del respeto a su singularidad personal.

 

Rasgos contradictorios

Muchos adolescentes comparten en la actualidad rasgos que no son anormales sino contradictorios. Afrontan un antagonismo interior: se ven a sí mismos como competitivos, irresponsables, hedonistas, consumistas, sin motivación por los estudios, amantes de lo inmediato, pero, a la vez, solidarios, con un fuerte compromiso y compañerismo.

 

A los adolescentes les interesa lo cotidiano y la gestión de lo inmediato y útil para la propia vida. Quieren vivir el ahora, porque lo que buscan son emociones, pero también, ante el desafío y la construcción de su propio futuro, tienen aspiraciones y grandes expectativas: encontrar el amor, formar una familia, tener un buen trabajo, un estatus social y económico, etcétera.

 

Un aspecto importante para su madurez es que, en esta etapa, comienzan a ejercer la libertad, a ser independientes en adoptar estilos, en la elección de amigos y actividades a realizar, incluso en la toma de decisiones. Suelen preocuparse por las implicaciones y consecuencias futuras de su toma de decisiones.

 

Ante este desafío de construcción de su propio futuro es necesario más que nunca que los jóvenes se sientan seguros, pues son muchos los que temen equivocarse en la toma de decisiones.

 

Durante la adolescencia los chicos están especialmente sensibles, por lo que es importante que los adultos les aporten una afectividad estable, serena y equilibrada. Los beneficios son muchos, entre otros, ayudarles a alcanzar una personalidad madura.

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