¿QUÉ ES LA VIOLENCIA ECONÓMICA? DEPENDENCIA, DOMINIO Y SUMISIÓN

“La violencia no es sólo poco práctica,

sino inmoral”.

Martín Luther King Jr.

Por Luz de Luna

¿No te ha pasado que en tu centro de trabajo percibes un sueldo bajo en proporción a las tareas que realizas? ¿Que no falta quien se ensañe contigo y te señale como un mal elemento, cuando es todo lo contrario y por lo tanto, sin ninguna explicación, te saquen, sin importarles que ese servicio que das es tú única fuente de ingresos para poder vivir dignamente?

¿Que tu trabajo se vea rezagado y por problemas económicos de la empresa se empiecen a atrasar en los pagos y te pases meses esperando un salario que has trabajado, sin que a tus jefes les interese si tienes para pagar la renta, comer, pagar el colegio de tus hijos y comprar lo más básico para sobrevivir?

Y, ¿qué pasa cuando esto sucede? Muchas veces, el jefe, al no tener la valentía para hablar contigo de frente y darte la cara, con estos atrasos te está orillando a que renuncies o te vayas para no pagarte los salarios atrasados y la indemnización que mereces por ley.

¿Qué pasa con todos los trabajadores que no están en nómina y carecen de Seguro Social? Están en un estado de orfandad, porque nunca percibirán una pensión que les asegure una vejez digna y sin carencias. Y los jefes de las empresas, tienen la sartén por el mango, porque en el momento que quieran prescindir de su trabajo, lo pueden hacer, sin temor a ser denunciados, ya que no hay ningún contrato, ni documento que avale que trabajó para ellos, quizás diez, veinte o treinta años. Acabas en la calle y sin un peso, sin la menor oportunidad de encontrar otra fuente de ingresos y menos en estos tiempos de crisis.

A todo esto los expertos lo llaman violencia económica, que es toda acción efectuada por un individuo que afecta la supervivencia económica de otro. Se presenta a través de limitaciones orientadas a controlar el ingreso obtenido, así como la percepción de un salario más bajo por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.

“Las empresas son un reflejo de la sociedad patriarcal. Menosprecian a las mujeres y eso se ve reflejado en la discriminación que sufren, tanto en salario como en acceso o la promoción. Este desprecio hacia las mujeres es una conducta machista que tiene consecuencias graves en sus vidas”, explica la socióloga, activista y consultora de género Ángeles Briñón.

“Esta conducta machista en el trabajo se traduce en que contratar a mujeres para puestos que han sido considerados tradicionalmente de mujeres’ es una forma extendida de machismo”, agrega.

“Según un estudio publicado en la revista Psychology of Women Quarterly, la mayor parte de las prácticas machistas dentro del ámbito laboral pueden englobarse dentro de lo que se ha dado en llamar ‘micromachismos’, lo cual no quiere decir que sean menos perniciosos para las mujeres que otras prácticas descritas directamente y sin prefijos como machistas.

“Dentro de esta ‘violencia de baja intensidad’, que cala como una lluvia fina, pero constante, entra el uso continuado de lenguaje machista, ignorar o devaluar a las mujeres en reuniones o la justificación de la ausencia de mujeres en puestos directivos.

“Estas prácticas resultan tan perjudiciales para el bienestar de las mujeres en el trabajo como otras formas aparentemente más graves de maltrato laboral. Las organizaciones deben tener tolerancia cero y actuar de la misma manera que lo hacen con el acoso sexual, para evitar que estas conductas se perpetúen, y formar a los trabajadores sobre el carácter nocivo de este tipo de actitudes. Es la única manera de acabar con el clima ‘organizacional sexista’, que no sólo afecta a las mujeres, sino a todas las personas que trabajan en ella”. (Fuente: Compromiso Empresarial).

Además de toda esta grave violencia, la mujer también está expuesta al acoso sexual por parte del director de la empresa donde labora o de algún jefe o subalterno de cualquier área, que le hace vivir un verdadero infierno. Siendo víctima de los instintos más bajos de estos depredadores, que ocasionan graves daños psicológicos, que muchas veces las orillan a abandonar el trabajo, pues en la mayoría de los casos no se atreven a denunciar por miedo a represalias o por las amenazas de sus acosadores.

Millones de mujeres sufren violencia laboral, violencia económica y acoso sexual en sus centros de trabajo. Es importante educarlas y concientizarlas constantemente para que conozcan sus derechos y oportunidades, para suprimir estas carencias sociales que, hoy por hoy, continúan profundamente arraigadas en la costumbre popular.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s