LA RANITA ORGULLOSA

Por Wilberth Oldemar Bermúdez Chavarría.


Una vez una ranita,
que se moría de frío,
estaba acurrucadita
en las márgenes de un río.
Cuando pasó un sapo hermoso,
que la miró con ternura
y le dijo con dulzura
y tono caballeroso:
¿Dime qué tienes, princesa?
¿Y por qué estás tan solita?
Contéstame señorita,
ranita de gran belleza.
Pero la rana orgullosa,
queriendo jugar de viva,
y de forma sorpresiva,
le contestó muy odiosa,
Tranquilo, no pasa nada,
siga el camino señor.
Que se marche es lo mejor,
me molesta su mirada.
Él la miro con sorpresa,
y sólo atinó a decir:
De frío va a morir,
por usted siento tristeza.
La rana se echó a reír,
queriéndose de él burlar,
y por de viva jugar…

de frío llegó a morir.


Autor: adrixnac

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