¿REMIENDOS PARA UN DESCOCIDO?

Por Luis Chay Chuil

El último recurso
Siempre he considerado, así lo he expresado a quienes he tenido oportunidad, y aún mantengo, que el divorcio debe ser el último recurso, pues es un paso muy difícil y doloroso para ambas partes, no hay vencedor ni derrotado.
Aunque algunos(as) se digan fuertes para afrontar situaciones complicadas, cuando este tipo de separación se da, la primera reacción autodefensiva que casi por inercia surge es en dos vertientes. Una, esperar a que pase el tiempo esperanzado en que se acabe el sufrimiento, y dos, actuar para superar o mejorar la situación, según los deseos y necesidades.
La primera parece ser fácil, pero conformista, pues lleva a pensar que si ya se está sufriendo ¿para qué esforzarnos más? No se llega a ninguna parte o dejamos que las circunstancias o los demás nos lleven. La segunda actitud, aunque todo actuar requiere esfuerzo, es una manera de aumentar la confianza en uno mismo y obtener lo que se desea.
Independientemente de si se quería el divorcio o no, se vive una serie de cambios y pérdidas que causan diferentes emociones negativas y afectan toda la vida, pero es bueno ser conscientes que lo que sucede después de una ruptura es normal y que, aunque doloroso, es una situación que tiene principio y fin. Sin embargo, no hay que perder de vista que el proceso no termina con la firma ante el juez, sino el momento en el que logras tu recuperación física y emocional.
Hay que darse permiso para que lo que se siente evolucione, no negarlo, ni criticarse, pero canalizarlo adecuadamente, pues sólo reconociéndolo, aceptándolo, expresándolo y trabajándolo se puede lograr una buena recuperación que liberará del pasado y permitirá vivir y disfrutar el futuro.
Conviene recordar que las emociones, por muy intensas que sean, son sólo una parte de la persona, no la pueden controlar, a menos que uno lo permita. No hay que compararse con los demás; cada individuo es diferente, así que un divorcio no afecta a todos de la misma manera.
Quien viva una circunstancia así debe darse tiempo necesario para recuperarse. Según expertos terapeutas, encontrar alivio requiere de uno y medio a cuatro años. No hay que forzar las cosas, pero tampoco permitir que el dolor o la compasión mantengan atrapada a la persona en el mismo lugar.
El progreso puede ser lento, con avances y retrocesos, pero hay que procurar constancia. Hasta las pequeñas cosas cuentan, por ejemplo, puede ayudar que todas las mañanas y las noches se reconozca algo positivo en la vida. Muchas veces nos quejamos porque no tenemos los zapatos de última moda, pero olvidamos que hay quienes no tienen pies.
Es bueno evitar, en lo posible, lugares, situaciones o personas que traigan recuerdos dolorosos. Buscar nuevas actividades y relaciones que sean parte de la nueva identidad y pensamiento: alguien que tiene la capacidad para construir una nueva vida, donde puede ser feliz.
Las amistades juegan un papel importante, pero hay que elegir con cuidado las que tengan la facultad de escucharte, respetar las emociones y apoyar. No hay que dejar que un falso orgullo nos mantenga alejado de la gente que es importante para uno; estar solo en ciertos momentos es deseable y positivo, pero aislarse, no.
Es fundamental enfocarse en las cosas sobre las que se tienen control y no desgastarse física y emocionalmente sobre las que están fuera de alcance. Hay que evitar caer en el perfeccionismo o en la necesidad de demostrar que se es muy fuerte e independiente. No es necesario demostrarle algo a alguien, ni siquiera a uno mismo.
El divorcio no dice algo malo de quien lo vive. Es reconocer la necesidad de terminar con una situación que hacía sufrir, que ya no convenía o que en realidad no merecía la pena, aunque de momento no se vea así.
Será bueno no involucrarse con una nueva pareja, hasta que realmente haya recuperación y hayan sanado las heridas y trabajado las emociones. Puede ser tentador buscar nueva relación que nos haga sentir bien: queridos, necesitados y respetados.

Si no hay una buena elaboración personal de todo lo que implica el divorcio y no se aprende de lo que sucedió, pronto podemos tener los mismos problemas o similares. Las precipitaciones pueden sacar a relucir que la vida no se toma tan en serio y se puede aterrizar en lo que un dicho popular reza: encontrar sólo “remiendos para un descocido”.

Autor: adrixnac

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