"AMAR Y QUERER NO ES IGUAL"

Por Vanessa Padmir


En mi escasa, nótese ESCASA, experiencia en fiestas de largo alcance, no falta la bonita melodía de sufrimiento corta-venas que nos hace reflexionar sobre nuestros momentos más vulnerables y menos adecuados sobre el tema escabroso del amor.
Que “si amar es sufrir y querer es gozar”, que “si yo no nací para amar”, que “si por mujeres como tú” o que si “ya está cerrada con tres candados”, el caso es que pareciera una obligación social de convivencia tirarnos al sufrimiento de víctima, que en nada se parece al amor de verdad.
Y eso quizás nos ha regalado una avalancha de creencias erradas sobre el amor, que inconscientemente hacen su efecto en la vida sobria dnde nos relacionamos con otros seres humanos igual de sufridos que nosotros.
El amor es algo indefinido, concedo a cada quién su pleno derecho a definir el amor como le dé la gana, para mí es un acto de dar por el simple placer de hacerlo, de accionar para darle un placer al ser amado, entendiendo que eso me da placer a mí implícitamente, porque esa acción corresponde a mi esencia y porque de otra manera no concibo ser.
El amor es la vida misma, es la energía vital que hace el todo posible; el amor es la creación entera y cada vez que creamos algo le dejamos nuestra esencia, nuestro amor. Así, el amor corresponde a mi idea de Dios, el amor es mi Dios.
No entiendo entonces ¿por qué carajos andamos buscando el amor por todos lados? ¿Por qué hablamos de él como si no estuviera dentro? ¿Como si no fuera algo que podemos producir en cada respiro? Tal vez porque aprendimos que el amor es algo que debo recibir de afuera, y quizás por eso andamos buscando al amor de nuestra vida, cuando la vida misma es el amor.
El amor no corresponde a la media naranja, al rescate de la princesa por el príncipe o a las sufridas canciones de amor (o más bien de apego). El amor corresponde a la libertad, a dejar ir a quién así lo quiera, y eso no nos quita dejarlo de amar, lo amamos como es, así a la distancia, aceptando su diferencia y su individualidad.
El amor corresponde al agradecimiento, a saber que la otra persona nos deja un poco de su esencia cada día, nos deja lo mejor de sí mismo, aunque lo mejor que tenga sea su ausencia o su toxicidad.
De tal forma podemos seguir amando a quienes ya no forman parte de nuestro presente, sencillamente agradeciendo lo que nos dieron, sabiendo que nos quedamos con la única parte que siempre será nuestra: las vivencias compartidas, el aprendizaje común o el vínculo indisoluble de quién permanece en la memoria.
Nunca nos dejan por otro u otra, nunca nos dejan por muerte, nos dejan para nuestro más alto bien, para mostrarnos lo aferrados que somos. Dejémonos de esforzar por olvidar a alguien, no lo olvidemos, recordémoslo siempre, pues gracias a esa persona también somos quienes somos hoy, agradezcamos su llegada y su partida, así lo podemos recordar sin dolor, sencillamente aceptando que la vida es más sabia que nosotros, sabe perfecto los ciclos de cada uno.

En conclusión, yo sí nací para amar, pues nací del amor; amar no es sufrir, querer no es gozar, amar es amar y punto, si duele no es amor, es apego; por mujeres como tú es echarle la culpa al otro, y si la puerta está cerrada con 3 candados, han de tener mucho pinche miedo de que entremos.

Autor: adrixnac

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