LOS DE LA MOTO VELOZ

Por Luis Chay Chuil


Siempre me ha parecido una forma de “suicidio” cómo conducen los motociclistas o diligencieros que distribuyen comida o pedidos de otros establecimientos.
Fíjese en las imprudencias que hacen estas personas en las calles: van en zigzag entre los vehículos, rebasan por la derecha y otra “lindezas”.
Disculpen que sea duro, pero me parece una total inconsciencia que de esa manera quieran aparentar su eficiencia o tratar de obtener mayor propina… No los culpo sólo a ellos, pues detrás están los dueños de esas empresas que quieren vender más, pero a costa de otros, y en este caso, al parecer, sin importarles el daño que pueda haber a otras personas.
Lo peor es que los consumidores propiciamos en parte tal situación. No digo que no se pueda en ocasiones darse gusto con esos alimentos o que se quiera aprovechar esas facilidades, pero creo que habría que ser considerados con esas situaciones que ponen en peligro vidas.
Si planeamos con antelación lo que se quiere comer, se puede hacer el pedido con tiempo y así no estar con la desesperación de la tardanza del diligenciero. Ejemplo, hacer el pedido una hora antes de sentarse a la mesa para que llegue a tiempo. Cierto es que hay atrasos, pero si se es precavido no habría que esperar tanto y se evitarían muchos malos momentos y peligros.
Creo que no es secreto que cuando se pide algo, la telefonista dice determinado tiempo, pero es probable que lo mismo les dice a todos. Se me ocurre que si recibe una llamada a las 9:30 y ofrece la entrega a las 10, uno se espera ese lapso; pero si a las 9:35 recibe otra y el ofrecimiento es el mismo tiempo de entrega, hasta ahí no pasa gran cosa; sin embargo, si sigue la cadena, llegará el momento en que las entregas se prolongarán… a no ser que los pedidos sean en la misma calle.
Pretender dar “tips” de disciplina familiar o de logística no es la intención de estas líneas, lo único que deseo es aportar un poco para evitar una concatenación de hechos que deriven en accidentes que pueden ser prevenidos y que debe ser tarea de todos hacerlo.
Esto de los diligencieros “suicidas” lo comento porque una amiga recién tuvo un accidente con uno de estos conductores de la motocicleta veloz. Ya ha pagado su culpa conforme a la ley y creo que eso le ha dado una lección más, pero no hay que esperar experimentar en carne propia para hacer algo a fin de evitar este tipo de incidentes muy molestosos y… costosos, sobre todo.
Recientemente se emitieron unos lineamientos respecto a los motociclistas, pero aún siguen en el limbo. La cuestión en el caso de esta mujer a la que hago referencia fue más delicada porque no tenía asegurado su vehículo (también malo) y el percance incluyó lesiones al diligenciero, daños a la moto y el panorámico del auto, además de la detención cautelar que tuvo que cumplir y, como siempre, no faltó la malicia de algunos que siempre quieren sacar provecho de la situación.

El llamado es para todos, desde la parte que nos toca hagamos lo propio y así juntos construyamos una sociedad más justa, honesta y prevenida, pero para eso hay que romper la roca de muchos vicios muy arraigados, empezando, como ya mencioné, por uno mismo, y creo que será posible cuando antes de actuar nos pongamos en el lugar del otro (empatía).

Autor: adrixnac

¡Amante de la tecnología!

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