AMOR

AMOR, MÁS QUE UN SENTIMIENTO
Por: Luis Chay Chuil

La palabra amor ya la hemos vuelto algo tan cotidiano, rebajada a lo ordinario, que a cualquier simpleza afectiva le denominamos así. Incluso para algunos se ha vuelto excusa para cometer barbaridades. Nos movemos en el plano meramente sentimental, dependiente del estado anímico.
Lamentablemente así lo hemos permitido y preferimos callar porque nos hemos dejado llevar por el argumento de que el amor no se puede medir, palpar, razonar o que es cosa de percepciones o simple cursilería. Sin embargo va más allá de un simple sentimiento, de un decir te quiero para aterriza en intimidad. Es algo mucho más profundo, personal, vivencial.
Intentamos encontrar el amor en miles de cosas: posesiones, bienes, logros, emociones. “Hoy te amo, quizá mañana sea menos. Como amanecí bien y de buenas siento que te quiero más”. El amor, a final de cuentas, nunca será algo, sino alguien.
Para otros son esas cosquillas que proceden del corazón y que hace sentir “bonito”. Es esa descarga de adrenalina que sale del pecho y propicia suspiros a cada rato. Sentir… Y así se nos puede ir la vida, sin tomar conciencia de ese maravilloso tesoro que tenemos en nuestras manos.
Al amor hay que amarlo
Hasta aquí, quienes amablemente leen esto podrán decir “uh, este cuate lo ha copiado de un texto que leyó recientemente o habla desde el anonimato de un escritorio y una computadora…”.
Sólo atesoro la experiencia de vida que mucha gente con la que tengo contacto me confía. Tengo muchos amigos que me doblan o triplican la edad y muchas veces sin buscarlo me toca enjugarles las lágrimas que les hace desahogar el “amor”.
Hecho este paréntesis, para navegar un poco mejor en este océano de lo que es el amor, comienzo por entender lo que no es. Para eso quiero partir de un texto bíblico que siempre me ha servido en muchos momentos; aunque esto no significa que quiera inducir a quienes leen a ser creyentes, pues aquí no hablamos de religión.
Simplemente hago referencia a algo que es meramente sentimiento humano para muchos, pero que para entenderlo mejor hay que ir a algunas fuentes conocidas por muchos y dejar muy en claro que es algo que trasciende toda frontera.
En la Biblia hay un libro llamado Corintios que en su capítulo 13, versículos del 4 al 7 hace esta referencia al tema que referimos en este texto y describe bellamente las características del amor. Dejo sólo la referencia para no transcribir todo el texto.
A las conclusiones que quiero llegar, y espero sirva para quienes dejan cosas más importantes para leer estas líneas, son que el amor no entiende límites ni ataduras y no humilla para engrandecerse o traicionar.
Quien crea que el amor es una mera atracción física o sexual está equivocado. Es un acto de voluntad que no tiene nada que ver con sentir, simplemente querer o ser insensible, es accionar la voluntad.
El amor es un valor universal, todos tenemos el derecho divino o humano a ser amados, y aún más gratificante, de amar, de trascender y dejar huella en los demás por medio de este trascendental acto de la voluntad.
Es el milagro de la vida, una capacidad en la cual, como está incluida la voluntad y la libertad, podemos accionar; sólo los humanos podemos experimentarlo en plenitud.
Según ames es tu interior
A una persona se le conoce por su forma de amar, por su capacidad de entrega en el amor. Es un gozo y un privilegio, un derecho y obligación de todos; facultad sólo de unos cuántos, porque el amor es una elección y hay muchos que han elegido no amar y hasta han llegado a la tumba sin advertir en su totalidad ese don.
El amor es un acto libre de la voluntad renovable, lo cual significa que decidimos amar a quien elijamos, de manera activa y por sobre cualquier circunstancia que la vida presente.
Significa poner la mente y el corazón de acuerdo, convenciendo a la voluntad para que trabaje y se dirija hacia esa persona a la que se quiere y se elige amar diariamente.
El amor tiene muchas caras y llega de muchísimas maneras: en el enfermo que es visitado, en el anciano al que se le escucha con paciencia, en el mendigo al que se le ayuda en la esquina, en el obrero al que se trata con dignidad, en el hermano al que se le soportas su temperamento iracundo, en la amiga a la que se le sirve, aunque haya cansancio; en aquel que se le consuela, aunque uno esté más triste que él; en el hijo al que con amor se le corrige, en el cónyuge al que sus defectos se le toleran con serenidad; en el perdón.
El amor muchas veces no se “ve” y no se “siente” bonito, pero eso no quiere decir que no sea verdadero. A veces duele. Baste, por ejemplo, ponerle la cara de algún familiar enfermo. Así sí duele… y mucho.
¿Qué fácil se dice, verdad? Amar es buscar la fortaleza de vencer todo obstáculo que pudiera impedir experimentar este misterioso estado. Es soltar todo de manera libre y consciente sin ir en busca de nada. Amar es darlo todo. Aceptar, crecer, reconocer errores y perdonar.
Amar es vivir
Muchas cualidades encierra la palabra amor, pero sin duda alguna amar es vivir. Cuando se llega a experimentar esa sensación, cuando se siente en el alma esa fuerza superior que impulsa a querer el bien del otro, es de los regalos más grandes que pueden dar vida y hasta se puedes decir que se toca el cielo, produce una felicidad inexplicable.
Hay muchas clases de amor y aún muchas más personas a quienes amar, pues el amor proviene de una fuente inagotable. Vale la pena no limitarnos y dar  amor sin medida. Eso sí, por prioridades y tomando en cuenta un sentimiento o actitud de vida muy importante: la gratitud.
Al expresar esta gratitud surge en el fondo del corazón algo o alguien que nos motiva a ello, después de eso viene lo demás. Cuando el amor se entrega de manera ordenada genera paz y tranquiliza el alma.
Un verdadero amor no se conoce por lo que pide, sino por lo que ofrece. Nacimos para amar y servir. Cuando nos amamos a nosotros mismos reconociendo nuestra dignidad y valor como personas salimos del ego hacia el servicio, pensando en los demás antes que en nosotros mismos.
Incluso aquellos eventos dolorosos que parecieran no tener sentido alguno, toman forma. El amor permite que el dolor se desprenda del alma, dejándonos más libres, más sabios y agradecidos.
Podemos tener el poder más fuerte dentro de nosotros y ese es el poder amar. ¡No lo desperdiciemos ni lo demos por hecho! Recordemos que el amor es lo único que se multiplica cuando se reparte.
Cuando se siente en el alma una fuerza que nos rebasa e impulsa a querer el bien de los demás, eso significa que amamos, porque se siente que se toca el cielo.

Autor: adrixnac

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