MUJERES OLVIDADAS


Madres olvidadas
“Jamás en la vida encontraréis ternura
mejor y más desinteresada que la de
vuestra madre.”
Honoré de Balzac.
Ana María Ancona Teigell
A raíz del artero crimen de Emma Gabriela Molina Canto, cometido a las puertas de su casa el 27 de marzo del año en curso, un grupo de mujeres se me acercaron en el velorio para pedir ayuda, ya que no han podido recuperar a sus hijos, que fueron sustraídos de sus hogares por el padre.
Son madres desesperadas, angustiadas, olvidadas, diría, por las graves lagunas que hay en los Juzgados de lo Familiar, la falta de personal, corrupción e impunidad, que les impide trabajar aceleradamente y no con ese tortuguismo que vulnera los derechos de los niños y sus mamas. Todas ellas me pidieron mantenerse en el anonimato, ya que no quieren que por hacer estas declaraciones su caso se entorpezca, además de que tienen miedo a las represalias de sus ex conyuges.
Una de ellas lleva ocho años, está desesperanzada, pero su amor materno, es el que la impulsa cada día a seguir peregrinando por las Instituciones y juzgados. Después de tanto tiempo, esa criatura, víctima del “SAP” (Síndrome de Alienación Parental), ya no querrá estar con la madre y el daño psicológico que le han ocasionado es irreversible. No se puede entender, que cuando hay menores de por medio, las autoridades correspondientes en lugar de protegerlos y velar por ellos, los dejen en manos de estos delincuentes, que utilizan a sus hijos como rehenes de la ruptura.
Otra, lleva tres años en el campo de batalla, el padre de sus hijos le ha cortado la mejilla con una navaja y la ha atropellado. Tiene mucha suerte de seguir viva y un espíritu inquebrantable para no darse por vencida. Hablando con ella me decía: “Es lamentable que las autoridades e Instituciones estén del lado del victimario y no de la víctima, no es verdad que se les de seguimiento a nuestros casos. Los estudios psicológicos que se les hacen a los menores, son alterados para que salgan a favor del padre y no de la madre; lo más triste de todo esto, es que la mayoría de los funcionarios Públicos que nos atienden son mujeres, nuestras peores enemigas. No cabe duda que seguimos viviendo en una cultura de machismo y misoginia en todos los niveles, donde hay una ausencia total de justicia e igualdad de género. Aquí todo se mueve con dinero e influencias, nosotras carecemos de las dos cosas, somos de clase media-media.”
Las otras tres madres, son extranjeras, les costó mucho trabajo acercarse a mí, están aterrorizadas, desamparadas y sin el apoyo de sus familias. Se casaron con yucatecos y se vinieron a vivir aquí, por lo que no cuentan con ninguna clase de ayuda. Las únicas personas que las apoyan son la madre de Emma Gabriela Molina Canto, Doña. Ligia Canto Lugo y con la representante en Yucatán del “Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio”, la Maestra Adelaida Salas Salazar.
El mismo calvario de muchas, siguen estas madres, no quieren ser regresadas a sus países de origen, necesitan estar aquí para poder recuperar a sus hijos. Indefensas, temerosas, angustiadas y preocupadas por el bienestar de sus niños y niñas.
Y, cuando escucho, palpo y siento su dolor y sufrimiento, es cuando me pregunto: “¿Hasta cuándo vamos a estar viviendo estas injusticias? Porque en todos estos casos, las víctimas más afectadas son los niños, los más indefensos y vulnerables, por los que la justicia no se interesa  y procura su bienestar.
¡Este es, nuestro México!

Autor: adrixnac

¡Amante de la tecnología!

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